lunes, 21 de noviembre de 2011

Figuras fantásticas y mitológicas del grado I

Deux ex Machina:

En los albores del tiempo, allá por 2007 o 2008, una criatura salió de su lugar de origen. Había pasado años y años entre tierra y restos de otras civilizaciones ancestrales, y había decidido que toda esa sabiduría acumulada durante sus vivencias debía ser transmitida, para evitar que cayeran en el olvido y la ignorancia de la mente humanaeuropeaespañolasevillana, esa raza de seres tan curiosa que habita estas nuestras tierras.

Esta criatura, pues, comenzó una odisea contra viento, marea y altos cargos universitarios. ¡Loco! le dijeron algunos. ¡Inútil! le dijeron otros. Pero él no se rindió, luchó con uñas y dientes, de esas que tantas posee.

Finalmente, y sólo los astros saben cómo y por qué, el momento llegó. Y su felicidad fue palpable e infinita.

Pudo derramar sus concimientos históricos sobre sus nuevos seguidores, y todos pudieron compartir su felicidad.

Sin embargo, no todo es perfecto, y es que nuestra pobre criatura había sido desterrada a un lugar indómito para predicar su palabra. Era un lugar lógobre, antiguo, confuso e incluso confundido, confundido por la presencia de la criatura y sus seguidores. Los altos cargos del lugar ni siquiera atinaban a dar indicaciones a la hora de recoger las solicitudes de entrada al templo del saber.

También cuentan las malas lenguas que su proyecto a veces es saboteado por esos mismos dirigentes que lo tacharan de loco. Proyectores que caen del cielo, cañones que no se dejan ver, y lo peor, el canto de mil demonios que querían impedir la transmisión de la palabra. Pero estos fallos eran nimiedades para el poder de pura voluntad que nuestra criatura había adquirido con el paso de los años. Y nuestra criatura prosiguió pues con su cometido.

¿Cuál es el nombre de la criatura? Multitud de lenguas han tratado de pronunciar su nombre, sin duda, pero nosotros nos conformaremos con llamarlo Jesús.

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